
El huracán Helene, que azotó con fuerza el sureste de Estados Unidos como un poderoso ciclón de categoría 4, ha dejado un rastro de destrucción y muerte a su paso. Convertido ahora en ciclón postropical, el fenómeno meteorológico continúa causando problemas en varias regiones del país.
Según los últimos reportes, al menos 52 personas han perdido la vida debido a los fuertes vientos, las inundaciones y los tornados asociados con Helene. Carolina del Sur es el estado más afectado, con 19 víctimas mortales, seguido de Georgia con 17. Florida, Carolina del Norte y Virginia también han registrado un número significativo de fallecidos.

Las autoridades continúan trabajando arduamente en las labores de rescate y recuperación, enfrentándose a desafíos como las inundaciones generalizadas, los ríos desbordados y los daños a la infraestructura. Los equipos de emergencia están desplegados en las zonas más afectadas para brindar asistencia a los damnificados y evaluar los daños.
El Centro Nacional de Huracanes ha advertido que, aunque Helene se está debilitando, aún existe el riesgo de lluvias intensas en zonas de Ohio y los valles de Tennessee. Se espera que el ciclón se disipe por completo el lunes, pero hasta entonces se mantendrán las alertas por inundaciones y otros peligros asociados.

Los expertos han destacado la importancia de permanecer atentos a las indicaciones de las autoridades locales y tomar las precauciones necesarias para evitar mayores riesgos. Los apagones eléctricos continúan siendo un problema en muchas áreas, y se recomienda a la población estar preparada para posibles cortes de suministro.
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